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	<title>Iciar Casado, autor en Psicología BlaBla</title>
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	<title>Iciar Casado, autor en Psicología BlaBla</title>
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		<title>No me decido a ir al psicólogo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Iciar Casado]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Jun 2025 11:09:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[dudas frecuentes]]></category>
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	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<h2>Deshojar la margarita: psicólogo sí, psicólogo no</h2>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Puede que en el pasado te hayas planteado ir al psicólogo o incluso que en este momento te estés preguntando si sería beneficioso para ti iniciar un proceso terapéutico. Tal vez lo hayas descartado pensando que tus dificultades no lo justifican, que estás exagerando las cosas o que el tiempo terminará por resolverlas. Sin embargo, el tiempo pasa y sigues sin encontrarte bien.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>«Tomar la decisión» de acudir al psicólogo es, por supuesto, una elección personalísima que nadie puede hacer en tu lugar. Entre otras cosas, porque hay tantas razones válidas para dar ese paso como personas existen. Y, del mismo modo que resulta difícil describir con precisión el dolor físico —ya que no podemos saber con certeza cómo lo experimenta otro—, el sufrimiento emocional solo puede ser medido desde dentro, por quien lo vive.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Dicho lo anterior, enumeramos algunas de las causas más frecuentes que nos llevan a solicitar ayuda psicológica:</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Motivos habituales consulta psicológica</strong></h3>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper"><ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li>Te resulta complicado gestionar una situación que altera tu bienestar diario.</li>
<li>Has atravesado una pérdida significativa y sientes que el dolor te desborda.</li>
<li>La indecisión, las dudas o una sensación persistente de inseguridad influyen en tu vida cotidiana.</li>
<li>Recurres a conductas que te hacen daño o afectan negativamente a personas cercanas.</li>
<li>Tus pensamientos se vuelven repetitivos, intrusivos o generan malestar emocional.</li>
<li>Estás atrapado en un entorno o vivencia que te incomoda profundamente y no sabes cómo salir de ahí.</li>
<li>Alguien de confianza —ya sea una persona cercana o un profesional— te ha sugerido buscar apoyo psicológico.</li>
<li>Vives experiencias internas difíciles de verbalizar o sientes que no encajas, lo cual impacta en tu autoestima.</li>
<li>Experimentas vergüenza o culpa por determinadas acciones o pensamientos.</li>
<li>Sientes que el proceso o tratamiento actual no te está aportando el cambio que deseas.</li>
</ul>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2></h2>
<h2><strong>El sufrimiento emocional como parte de la experiencia humana</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La mayoría de los motivos anteriores tienen un denominador común: el malestar. Y es importante entender que <strong>no hay salud mental si no aceptamos la posibilidad de experimentar también emociones desagradables</strong>. Felicidad y sufrimiento no son excluyentes. De hecho, aprendemos a valorar los momentos de bienestar precisamente porque también hemos atravesado dificultades. Esa experiencia nos permite identificar y agradecer lo que nos hace sentir bien. El psiquiatra Viktor Frankl, superviviente de los campos de concentración y autor de <em>El hombre en busca de sentido</em>, señalaba que no siempre podemos evitar el sufrimiento, pero sí podemos elegir cómo nos relacionamos con él. Encontrar un propósito en medio del dolor nos ayuda a sobrellevarlo.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Sin embargo, cuando el malestar se vuelve persistente, insoportable o interfiere en la vida diaria, es conveniente (y, desde luego, muy comprensible) buscar ayuda profesional, sin necesidad de esperar a estar completamente desbordado o desbordada.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2><strong>¿Qué puedes encontrar en la psicoterapia?</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La psicoterapia requiere de un intercambio comunicativo abierto entre ambas partes, pero no va de «pasar el rato charlando». Probablemente contarás con alguna persona cercana o de confianza con quien puedes hablar de lo que te preocupa. Y eso, sin duda, es muy agradable. Pero ese no es el papel del terapeuta.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Durante la sesión con el profesional de tu elección, tendrás la oportunidad de observar con detenimiento cómo se entrelazan tus pensamientos, emociones y comportamientos. Este trabajo conjunto no busca ofrecer respuestas prefabricadas ni aplicar soluciones rápidas. Se trata de ayudarte a descubrir cómo has aprendido a enfrentarte a ciertas situaciones, qué efectos tienen esas estrategias en tu vida actual y qué nuevas formas podrías ensayar para responder de un modo que te alivie y haga sentir mejor.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><strong>No se trata de «verlo todo positivo»</strong> —una consigna superficial, demasiado presente en ciertos discursos, que ignora la complejidad del sufrimiento humano—, sino de cultivar una mirada más amplia y matizada; una mirada que te ayude a reconocer con mayor claridad tus necesidades, afrontar la incertidumbre sin quedar atropado en ella y tomar decisiones que no sientas como respuestas automáticas dictadas por el contexto o por viejas inercias.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Si estás lidiando con una sensación de vacío o desconexión contigo mismo, tal vez te interese leer este artículo: <a href="/vivir-en-automatico-cuando-la-vida-se-siente-ajena/">Vivir en automático: cuando la vida se siente ajena</a></p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/no-me-decido-a-ir-al-psicologo/">No me decido a ir al psicólogo</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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		<title>Vivir en automático</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Iciar Casado]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jun 2025 15:49:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[TDAH adultos]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<h2>Cuando la vida se siente ajena</h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Hace poco, en consulta, un paciente adulto me explicaba —con una mezcla de cansancio y desconcierto— que sentía que la vida se le escapa entre los dedos. «Es como si toda mi existencia estuviera trazada por otros» ­—decía. «Como si solo lo único que pudiese hacer es saltar de tarea en tarea, sin margen de decisión, como cuando el tiempo se te va viendo capítulos de Netflix que se encadenan».</p>
<p>Esta imagen refleja una vivencia emocional que muchas personas adultas expresan en terapia: la sensación de vivir en automático. Una vida dirigida desde fuera, sin capacidad de pausa ni elección.</p>
<p>No es solo estrés. Tampoco cansancio. Es una desconexión absoluta con las necesidades, deseos y prioridades de uno mismo.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>El piloto automático: entre la sobrecarga y la desconexión</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>En un mundo hiperconectado, con exigencias constantes y estímulos ininterrumpidos, es fácil caer en este estado. Nos levantamos con el móvil, nos acostamos respondiendo correos y, entre mensaje y mensaje, tratamos de cumplir con una agenda imparable que rara vez se ajusta a lo que probablemente habríamos querido… de habernos tenido (o habernos tomado)  tiempo de pensar en lo que deseamos.</p>
<p>La sobrecarga agota, pero sobre termina desconectándonos del presente. Vivir en automático es dejar que la inercia y las demandas externas decidan por nosotros. Esto tiene un coste emocional, físico y relacional.</p>
<p>Las personas que lo experimentan suelen referir fatiga, dificultad para disfrutar, bloqueos a la hora de tomar decisiones y  sensación de vacío. Lo que en principio era una respuesta adaptativa termina volviéndose insostenible a fuerza de mantenerse en el tiempo.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Control y ansiedad: dos emociones que caminan juntas</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Tras esa vida automática observamos con frecuencia un intento fallido de mantener el control. Personas perfeccionistas, exigentes, con miedo al error tienden a organizar su vida con precisión, a costa de sacrificar la flexibilidad, el disfrute y el contacto consigo mismas. Mi paciente, con un diagnóstico de TDAH, mantiene una dura batalla diaria para compensar sus olvidos y errores a fuerza de un control férreo de todas sus circunstancias.</p>
<p>Cuanto más tratamos de controlar, más crece por lo general la ansiedad. Y la ansiedad continuada deteriora funciones como la concentración, la memoria, la planificación o la capacidad de improvisación. Es un círculo vicioso: la ansiedad lleva al control, el control al agotamiento y el agotamiento genera más ansiedad.</p>
<p>Muchos adultos no identifican este estado latente hasta que el cuerpo empieza a gritar con fuerza. Se producen entonces los bloqueos en el ámbito laboral, los conflictos en la vida personal, el insomnio, la irritabilidad, los pensamientos rumiativos o la sensación constante de estar «haciendo algo mal».</p>
<p>Cuando trabajamos con personas que manifiestan esa sensación de desconexión y fatiga, no reducimos la intervención a los rasgos individuales. La persona se desenvuelve en un contexto: se produce, por tanto, una dinámica bidireccional: personas con altos niveles de autoexigencia que, además, se desenvuelven en contextos laborales, familiares o sociales que refuerzan esa exigencia y penalizan cualquier atisbo de pausa, duda o lentitud. Intervenir implica entender tanto el funcionamiento interno como las condiciones externas que lo alimentan y perpetúan.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3>Algunas sugerencias para facilitarnos la vida</h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Somos «nosotros y nuestras circunstancias».  Por ello, la terapia, para ser eficaz, debe tener en cuenta ambas cosas. Dicho lo anterior, hay algunos elementos básicos que todos deberíamos -al menos- tratar de aplicar para no cargarnos de obligaciones innecesarias:</p>

		</div>
	</div>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li><strong>Reconocer los niveles de autoexigencia</strong>. No es raro que detrás del cansancio extremo haya una especie de guion interno («tengo que poder con todo», «si no rindo, no valgo», «debo hacerlo perfecto») que se arrastra desde hace años. No está de más que nos plantemos qué son exigencias y qué autoexigencias desmedidas.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li><strong>Distinguir lo que es urgente de lo que es importante</strong>. Hay personas que viven apagando fuegos todo el día, y eso resulta agotador. Aprender a diferenciar qué cosas pueden esperar es una cuestión de voluntad. A veces implica aceptar que no se puede con todo y que hay que delegar&#8230; o incluso dejarlo.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li><strong>Aprender a flexibilizar sin sentir que se pierde el control</strong>. Muchas personas sienten que si aflojan un poco, todo se va a desmoronar. La rigidez es una forma de defensa. El trabajo pasa por encontrar maneras de adaptarse que no impliquen renunciar a lo que uno considera importante, pero sí permitirse mayor dosis de incertidumbre o error sin que eso suponga una catástrofe interna.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li><strong>Hacer pausas reales</strong>. Y con reales me refiero a momentos en los que una persona no está resolviendo nada, no tiene el móvil entre las manos ni está tachando tareas pendientes. Puede ser algo tan simple como sentarse cinco minutos sin hacer nada o caminar sin auriculares. Al principio incomodar, pero termina siendo una forma estupenda de conectar con señales internas que solemos ignorar.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li><strong>Volver a hacerse preguntas básicas</strong>. ¿Qué cosas hago porque me interesan? ¿Cuáles hago solo por obligación, por imagen o por inercia? No siempre es posible cambiarlo todo, pero saber a qué dedicamos nuestra energía nos ayuda a priorizar.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>Salir del piloto automático es un proceso de reconexión con nosotros mismo. Esto puede requerir la revisión de creencias muy arraigadas. Pero el proceso merece la pena. Una vida puede estar llena de actividades&#8230; y, sin embargo, sentirse vacía.</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/vivir-en-automatico-cuando-la-vida-se-siente-ajena/">Vivir en automático</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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			</item>
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		<title>Mi hijo adolescente no quiere ir a terapia</title>
		<link>https://psicologiasanchinarro.com/adolescente-no-quiere-ir-a-terapia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Iciar Casado]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jun 2025 15:44:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2>¿Obligar a tu hijo adolescente a ir a terapia?</h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La resistencia de un adolescente a iniciar <a href="/adolescentes-intervencion-psicologica/">terapia</a> puede generar angustia en las familias, en particular, cuando los padres se sienten perdidos y no saben cómo pueden ayudar a su hijo o hija por sí mismos. Pero la realidad es que la participación activa y voluntaria del menor es imprescindible para que el proceso terapéutico funcione. La imposición, por muy bienintencionada que sea, rara vez da frutos.</p>
<p>Muchos adolescentes abandonan el tratamiento en las primeras etapas. No es raro: están inmersos en un periodo vital intenso, caracterizado por profundos cambios emocionales y  dificultades para encontrar sentido a lo que sienten. Así que no es de extrañar que se desconecten del proceso terapéutico si en cualquier momento  consideran que no encaja con sus necesidades o expectativas o no logran forjar vínculos estrechos con el profesional correspondiente.</p>
<p>En estas situaciones,<strong> lo recomendable es evitar presiones innecesarias</strong>. En lugar de insistir, es preferible mantenerse disponibles y fortalecer la comunicación cotidiana, sin dramatizar ni responder con reactividad ante sus negativas. No podemos obligarles a acudir a terapia, pero sí podemos favorecer el terreno para que la idea no sea rechazada de forma automática.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Intervención indirecta: trabajar los vínculos</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h4><strong>Cuando conviene delegar</strong></h4>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>En algunos casos, el psicólogo o psicóloga puede sugerir <strong>la intervención de otra figura adulta</strong> —un familiar cercano o referente significativo con quien exista menos carga emocional—. Si la relación con los padres está demasiado deteriorada, esta delegación puede ser mucha más efectiva.</p>
<p>Por otro lado, <strong>la negociación puede ser una vía útil</strong> con adolescentes. Si conoces sus intereses, puedes utilizarlos como punto de partida para alcanzar acuerdos («estoy dispuesta a ceder en esto si tú estás dispuesto a colaborar con esto otro»).</p>
<p>No podemos pasar por alto posibles experiencias negativas previas. Si el adolescente ha acudido en el pasado a terapia y no se sintió cómodo en esa situación, no debemos invalidar su vivencia. De hecho, puede ser muy útil implicarlo en la elección del nuevo profesional: preguntarle qué tipo de acompañamiento prefiere, si se sentiría mejor con una consulta presencial u online o qué actitudes no estaría dispuesto a tolerar.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>La construcción de las bases debe empezar antes</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La posibilidad de hablar con un adolescente sobre temas difíciles no surge de la nada al cumplir los catorce años. Se cultiva desde la infancia. Si los niños crecen sabiendo que expresar sus emociones es seguro y que pueden mostrarse vulnerables sin ser juzgados, es muy probable que en la adolescencia no bloqueen por completo el canal de comunicación, aunque lo regulen a base de silencios o monosílabos.</p>
<p>El trabajo preventivo no consiste en hablar mucho, sino en generar un entorno donde la escucha, el respeto y la validación emocional estén presentes. Eso incluye saber callar cuando hace falta, no interrumpir cuando algo nos incomoda y no convertir cada confidencia en una oportunidad para dar un sermón.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Lenguajes alternativos: comunicación no verbal</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Hay adolescentes que no se sienten cómodos hablando abiertamente de sus emociones, pero sí envían señales por otras vías. Una canción, un vídeo, una frase aparentemente suelta pueden ser intentos de acercamiento. Interpretar estos gestos con sensibilidad puede abrir puentes, incluso cuando las palabras escasean.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>El papel del terapeuta ante la negativa del adolescente</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Aunque el adolescente se niegue a acudir a consulta, <strong>el proceso terapéutico puede comenzar igualmente con los padres o cuidadores.</strong> De hecho, en estas situaciones, el terapeuta puede desempeñar un rol fundamental como guía externo, ayudando a los adultos a entender mejor el contexto emocional del adolescente, a revisar sus propias respuestas y a explorar nuevas formas de comunicación que favorezcan la apertura futura del menor.</p>
<p>El profesional no solo escucha y contiene el malestar de los padres, sino que también ofrece estrategias concretas, adaptadas al carácter del adolescente, a su historia previa y al tipo de vínculo familiar. Se trabajan aspectos como el tono de las conversaciones, el momento en que se abordan ciertos temas, la forma en que se formulan las invitaciones o incluso los gestos cotidianos que pueden reforzar (o debilitar) la conexión emocional.</p>
<p>El terapeuta también puede ayudar a identificar a qué se debe el rechazo del adolescente a acudir a consulta: ¿es desconfianza? ¿una mala experiencia? ¿la percepción de que se están domando decisiones por él? Esta mirada externa, desde una perspectiva clínica, puede ser muy útil para que los padres no estén sometidos a esa sensación de urgencia.</p>
<p>El profesional puede sugerir <strong>formas indirectas de acercamiento</strong>, como actividades compartidas que no tengan como propósito explícito «hablar de lo que le pasa». Este trabajo delegado puede empezar a tener efecto antes incluso de que el adolescente cruce la puerta de la consulta.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/adolescente-no-quiere-ir-a-terapia/">Mi hijo adolescente no quiere ir a terapia</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El TDAH no es un trastorno infantil</title>
		<link>https://psicologiasanchinarro.com/tdah-en-adultos-trastorno-frecuente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Iciar Casado]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jun 2025 16:20:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[TDAH adultos]]></category>
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			<h1>El TDAH no desaparece en la infancia</h1>

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			<p>El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) no desaparece con la infancia. Durante años se consideró un diagnóstico exclusivamente infantil, pero los innumerables datos recabados hasta la fecha revelan que muchas personas alcanzan la edad adulta sin haber sido evaluadas ni tratadas. Como resultado,  experimentan unos síntomas que afectan a su rendimiento académico y laboral, a sus relaciones personales y a su bienestar general, sin entender por qué les ocurre esto. Cuando llegan a consulta portan, por lo general, una pesada mochila de fracasos.</p>

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			<h3><strong>Padres que se descubren a sí mismos al evaluar a sus hijos</strong></h3>

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			<p>Una de las formas más habituales de detección en la edad adulta es el <a href="/ninos-evaluacion-psicologica/">diagnóstico de los propios hijos</a>. El TDAH tiene un componente genético bien documentado, y no es raro que un padre o una madre, al observar los síntomas de su hijo o hija, reconozca patrones similares en su propia historia vital. Esto suele llevar a una reflexión que desemboca en la consulta a un profesional.</p>
<p>Algunos adultos recuerdan haber tenido problemas de concentración, desorganización o impulsividad desde la infancia, pero los atribuyeron a la pereza, la torpeza o simplemente a su personalidad. En otros casos, esas dificultades continúan manifestándose de forma más sutil, camufladas por <a href="/vivir-en-automatico-cuando-la-vida-se-siente-ajena/">estrategias de compensación</a> que, aunque útiles, no resuelven el problema de fondo.</p>

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			<h3><strong>Evaluación diagnóstica en adultos: más allá de los síntomas actuales</strong></h3>

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			<p>El diagnóstico del <a href="/tratamientos-tdah/">TDAH en adultos</a> requiere una evaluación rigurosa. El primer paso es confirmar que los síntomas existían ya en la infancia. Esto es imprescindible, porque el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo: no aparece de forma repentina en la adultez. Por eso, el profesional suele comenzar con una entrevista clínica detallada que explora el historial escolar, familiar y social del paciente desde etapas tempranas.</p>
<p>En casos donde la memoria autobiográfica es insuficiente, se recurre a informantes cercanos (familiares, amigos o incluso antiguos profesores) que puedan aportar datos adicionales. Cuantos más elementos objetivos se recopilen, más fiable será el diagnóstico.</p>

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			<h3><strong>Diagnóstico diferencial: evitar etiquetas incorrectas</strong></h3>

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			<p>Una parte esencial del proceso diagnóstico es descartar otras posibles causas de los síntomas. Ansiedad, trastornos del estado de ánimo, <a href="/tratamientos-toc/">trastorno obsesivo-compulsivo</a> o incluso ciertas adicciones pueden imitar algunos signos del TDAH. Además, no es raro que coexistan varios trastornos, lo que obliga al clínico a hacer un análisis cuidadoso de la sintomatología y su evolución en el tiempo.</p>
<p>Confundir un TDAH con otro problema —o viceversa— puede conducir a un tratamiento ineficaz o incluso contraproducente. Por eso, en la práctica clínica se aplican criterios diagnósticos establecidos internacionalmente y, cuando es necesario, se utilizan pruebas complementarias.</p>

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			<h3><strong>Estrategias de adaptación que enmascaran el trastorno</strong></h3>

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			<p>Muchos adultos con TDAH han aprendido, a base de ensayo y error, a desarrollar mecanismos para no perder el control de su entorno. Algunos anotan todo compulsivamente, otros generan rutinas estrictas para no olvidar compromisos, y algunos viven en un estado de alerta constante para no cometer errores.</p>
<p>Estas estrategias, aunque efectivas en parte, pueden llevar a diagnósticos erróneos si no se analiza el motivo de fondo. Por ejemplo, repetir varias veces una misma acción (como revisar que se han cerrado bien las ventanas) podría interpretarse como un rasgo obsesivo, cuando en realidad es una respuesta a la inseguridad atencional propia del TDAH.</p>

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			<h3><strong>Evaluación neuropsicológica: el papel de las funciones ejecutivas</strong></h3>

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	</div>

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			<p>El diagnóstico se apoya también en pruebas neuropsicológicas que permiten evaluar funciones cognitivas específicas: atención sostenida, memoria de trabajo, control inhibitorio, planificación y toma de decisiones. Estas funciones, conocidas como ejecutivas, suelen estar alteradas en personas con TDAH.</p>
<p>No se trata de simples tests. Bien aplicadas e interpretadas, estas evaluaciones ofrecen un perfil funcional que sirve para entender no solo la existencia del trastorno, sino también su impacto en la vida real del paciente.</p>

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			<h3><strong>Tratamiento en adultos: intervención psicológica y, si procede, medicación</strong></h3>

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			<p>Una vez confirmado el diagnóstico, el abordaje terapéutico debe ser personalizado. En la mayoría de los casos se recomienda una intervención psicológica centrada en la psicoeducación, la reestructuración de hábitos, el entrenamiento en habilidades de autorregulación y la mejora de la planificación.</p>
<p>Cuando los síntomas son moderados o graves, puede valorarse el uso de medicación, especialmente estimulantes o no estimulantes aprobados para el tratamiento del TDAH en adultos. La decisión se toma tras una valoración exhaustiva y debe ser revisada periódicamente.</p>

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			<h3><strong>Un diagnóstico tardío, pero no inútil</strong></h3>

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<p>Descubrir en la adultez que se tiene TDAH suele suponer un punto de inflexión. Comprender que ciertas dificultades no eran fallos personales, sino la expresión de un trastorno neurobiológico permite dejar atrás años de culpa injustificada. Más aún: ayuda  a tomar decisiones informadas que mejoran la calidad de vida.</p>
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</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/tdah-en-adultos-trastorno-frecuente/">El TDAH no es un trastorno infantil</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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		<title>El TDAH en mujeres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Iciar Casado]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jun 2025 16:07:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[TDAH en mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/el-tdah-en-mujeres-adultas/">El TDAH en mujeres</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
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			<h2>TDAH femenino: una expresión clínica frecuentemente ignorada</h2>

		</div>
	</div>

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			<p>El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) no se manifiesta de forma idéntica en todos los individuos. Las diferencias no solo dependen de la etapa evolutiva, sino también del sexo biológico, lo que tiene implicaciones importantes tanto en el diagnóstico como en la intervención clínica. A pesar de ello, durante décadas, el estudio del TDAH ha estado sesgado hacia la población masculina, dejando desatendidos los perfiles más prevalentes en mujeres.</p>

		</div>
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			<h3><strong>Sistema hormonal femenino y su impacto en el TDAH</strong></h3>

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	</div>

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			<p>Las mujeres presentan una arquitectura endocrina distinta, lo que influye directamente en la expresión de los<a href="/tratamientos-tdah/"> síntomas del TDAH</a>. En concreto, los estrógenos —hormonas que regulan, entre otras funciones, la actividad dopaminérgica en el cerebro— modulan de forma significativa la presentación clínica del trastorno.</p>
<p>Durante ciertos periodos del ciclo vital femenino —pubertad, embarazo, posparto y menopausia—, las fluctuaciones hormonales pueden alterar los niveles de dopamina, neurotransmisor clave en el funcionamiento atencional, la motivación y el autocontrol. Como resultado, muchas mujeres con TDAH reportan un incremento de la impulsividad, la labilidad emocional y la desorganización durante estos momentos, lo que agrava la sintomatología y dificulta el manejo cotidiano.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3><strong>Invisibilidad diagnóstica: un problema estructural</strong></h3>

		</div>
	</div>

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			<p>Históricamente, los criterios diagnósticos del TDAH se han elaborado a partir de <strong>estudios centrados en niños varones</strong>. Este sesgo ha favorecido la identificación de casos con síntomas externos y conductas disruptivas, como la hiperactividad motora y la impulsividad explosiva. Sin embargo, muchas mujeres presentan un fenotipo predominantemente inatento, con distracción persistente, desorganización interna y baja tolerancia a la frustración, sin llegar a llamar la atención en el aula o el entorno familiar.</p>
<p>Como consecuencia, es común que niñas con TDAH no sean identificadas, atravesando la adolescencia y la vida adulta sin <a href="/ninos-evaluacion-neuropsicologica/">diagnóstico</a>, pero acumulando experiencias de fracaso académico, baja autoestima, conflictos emocionales y fatiga crónica por sobrecompensación.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3><strong>Ansiedad, depresión y otras comorbilidades</strong></h3>

		</div>
	</div>

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			<p>El retraso diagnóstico tiene efectos acumulativos. Cuando una mujer adulta llega a consulta, no lo hace solo con síntomas nucleares del TDAH, sino con todo un historial de consecuencias derivadas de la falta de identificación y tratamiento. En la clínica observamos una elevada comorbilidad con trastornos del estado de ánimo, <a href="/tratamientos-ansiedad/">ansiedad generalizada</a> y conductas de evitación, así como dificultades relacionadas con el desempeño de roles tradicionalmente feminizados como la gestión doméstica o el cuidado de otros.</p>
<p>Durante la adolescencia, algunas pacientes desarrollan conductas autolesivas o trastornos de la conducta alimentaria como mecanismos disfuncionales de regulación emocional. Estas manifestaciones reactivas no siempre se entienden como síntomas secundarios a un TDAH no tratado, lo que puede llevar a una intervención fragmentada o incompleta.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3><strong>Diagnóstico de TDAH en mujeres adultas</strong></h3>

		</div>
	</div>

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			<p>Cuando una mujer adulta sospecha que puede tener TDAH, es importante diferenciar qué parte de su malestar actual proviene del propio trastorno y qué parte se ha generado por años de incomprensión, exigencias excesivas o fracaso en adaptarse a estándares neurotípicos.</p>
<p>La evaluación debe contemplar aspectos históricos (infancia y adolescencia), la presencia de estrategias compensatorias, y el impacto funcional en las diferentes esferas de su vida. Con un diagnóstico claro y un abordaje específico, el pronóstico mejora notablemente, incluso en casos que arrastran una larga evolución.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3><strong>Estrategias prácticas para la vida cotidiana</strong></h3>

		</div>
	</div>

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			<p>Aunque cada caso requiere una intervención individualizada, existen estrategias basadas en la evidencia que pueden facilitar la autorregulación y mejorar el rendimiento cotidiano. A continuación, proponemos algunas pautas con respaldo clínico y neuropsicológico:</p>

		</div>
	</div>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li><strong>Actividad física previa a tareas cognitivas exigentes:</strong> el ejercicio aeróbico mejora la activación cortical y puede aumentar el rendimiento atencional hasta en un 20%.</li>
<li><strong>Música instrumental sin letra durante el estudio o el trabajo:</strong> ayuda a bloquear estímulos irrelevantes y reduce la sobrecarga sensorial.</li>
<li><strong>Estimulación olfativa con aromas naturales (cítricos, menta):</strong> mejora el estado de alerta y la concentración a través de mecanismos ancestrales de memoria asociativa.</li>
<li><strong>Uso de colores fríos como el azul claro en el entorno de trabajo:</strong> favorece un estado de calma y concentración sostenida.</li>
<li><strong>Higiene del sueño y alimentación equilibrada:</strong> variables esenciales en la autorregulación emocional y cognitiva.</li>
<li><strong>Análisis del propio ritmo circadiano:</strong> algunas personas funcionan mejor por la mañana, otras al atardecer; conocer los picos de activación mejora la eficiencia.</li>
<li><strong>Delegación inteligente:</strong> no es una señal de debilidad, sino una estrategia para evitar la saturación. Saber en qué uno no es eficiente y pedir ayuda puede evitar crisis.</li>
<li><strong>Memorias externas (notas, recordatorios, apps):</strong> el TDAH se asocia con dificultades en la memoria de trabajo y en la reanudación de tareas interrumpidas. Herramientas externas permiten «aparcar» una tarea sin perder el hilo.</li>
<li><strong>Planificación de descansos estratégicos:</strong> anticiparse al bajón dopaminérgico mediante pausas físicas o cambios de ambiente reactiva el foco atencional.</li>
<li><strong>Control de distractores digitales:</strong> silenciar notificaciones, cerrar pestañas irrelevantes o usar técnicas como el método Pomodoro aumenta la productividad.</li>
<li><strong>Pedir ajustes razonables en el entorno laboral:</strong> condiciones mínimas de concentración (espacio tranquilo, flexibilidad de horarios, organización clara) pueden marcar la diferencia.</li>
<li><strong>«Hoja de evacuación mental»:</strong> escribir pensamientos intrusivos permite liberar memoria operativa y evitar que interfieran durante una tarea concreta.</li>
<li><strong>Estrategias visuales para situaciones nuevas:</strong> ante tareas que requieren planificación compleja, elaborar un esquema paso a paso ayuda a compensar déficits en funciones ejecutivas.</li>
<li><strong>Identificación precoz de señales de ira:</strong> el entrenamiento en conciencia emocional permite intervenir antes de que la reacción escale.</li>
<li><strong>Autoevaluación diaria reflexiva:</strong> dedicar unos minutos al final del día a revisar qué ha funcionado y qué no, permite establecer ajustes realistas a futuro y desarrollar autoconocimiento.</li>
</ul></div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/el-tdah-en-mujeres-adultas/">El TDAH en mujeres</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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