<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>envejecimiento archivos - Psicología BlaBla</title>
	<atom:link href="https://psicologiasanchinarro.com/tag/envejecimiento/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://psicologiasanchinarro.com/tag/envejecimiento/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 24 Feb 2026 13:45:23 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.6</generator>

<image>
	<url>https://psicologiasanchinarro.com/wp-content/uploads/2025/04/cropped-logopedia-adultos-madrid-logo-1-32x32.png</url>
	<title>envejecimiento archivos - Psicología BlaBla</title>
	<link>https://psicologiasanchinarro.com/tag/envejecimiento/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El arte de cumplir años</title>
		<link>https://psicologiasanchinarro.com/el-arte-de-cumplir-anos/</link>
					<comments>https://psicologiasanchinarro.com/el-arte-de-cumplir-anos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[BlaBla]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 16:56:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[envejecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[motivación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://psicologiasanchinarro.com/?p=11778</guid>

					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/el-arte-de-cumplir-anos/">El arte de cumplir años</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2><strong>Plenitud sin edad</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Hace un par de años cayó en mis manos un best-seller de divulgación escrito a medias entre el escritor Juan José Millás y el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. <em>La vida contada por un sapiens a un neandertal</em> fue la primera obra de una trilogía que aspiraba a encontrar respuestas a algunas de esas complejas pregunta sobre la existencia humana.</p>
<p>Los protagonistas recorren cuevas, museos y excavaciones mientras conversan. Arsuaga conecta el presente con el legado evolutivo; Millás cuestiona, con ironía, las explicaciones científicas de su compañero. Recomiendo este libro aunque solo sea para disfrutar de las reflexiones de dos estupendos conversadores.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3>¿Mente sana in corpore sano?</h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Entre las escenas del libro, hay una muy simpática que narra una apuesta un tanto infantil entre ambos adultos, que ya acumulan bastantes años a sus espaldas.  Sus posiciones están en las antípodas. Arsuaga, apasionado del deporte, defiende que no puede haber una mente sana sin un cuerpo en forma. Millás, bastante más de sillón que de gimnasio, sostiene que una mente bien engrasada necesita poco mantenimiento corporal. La discusión se concreta en algo verificable: ¿quién de los dos está en mejor forma?</p>
<p>Se someten a un chequeo médico completo. Analíticas, pruebas de esfuerzo, mediciones objetivas. Ya no se trata de una discusión teórica: esperan que los resultados confirmen cual de los dos estilos de vida es más sano.</p>
<p>No desvelaré el resultado para no destripar el libro. Lo interesante de la apuesta es que ninguno de los dos contrincantes parece tener en cuenta una variable de gran peso, más allá de la biología: ambos hombres hacen lo que hacen porque les gusta. El esfuerzo físico activa el <a href="https://psicologiasanchinarro.com/estoy-desmotivado/">sistema de recompensa</a> de Arsuaga, proporcionándole una descarga de dopamina que refuerza  su sensación de logro y deseo de superarse. Millás, por su parte, alcanza la misma satisfacción a través de la lectura, la conversación y la reflexión.</p>
<p>Observamos aquí un matiz importante. El cerebro no premia el <a href="https://psicologiasanchinarro.com/usalo-o-pierdelo/">ejercicio</a> por sí mismo ni el pensamiento en abstracto. Premia el interés, es decir, aquello que para cada uno de nosotros tiene significado.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3>El cerebro premia el interés</h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Cuando una persona disfruta haciendo deporte, se activa el circuito dopaminérgico de recompensa —el mismo implicado en la motivación y en el deseo de repetir una conducta—, y se secretan otras sustancias como endorfinas o endocannabinoides que generan <a href="https://psicologiasanchinarro.com/introspeccion/">bienestar</a>. Cuando alguien disfruta leyendo o escribiendo, se pone en marcha ese mismo sistema de recompensa aunque acompañado de redes relacionadas con el lenguaje, la imaginación o la reflexión. La vía fisiológica no es idéntica, pero el núcleo motivacional es el mismo.</p>
<p>El sistema de recompensa responde más al significado subjetivo que al tipo de actividad.</p>
<p>Por eso no todas las personas obtienen el mismo beneficio emocional de las mismas conductas. El ejercicio impuesto no activa igual que el ejercicio elegido. La lectura obligada no genera la misma implicación que la lectura vocacional.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Motivación y salud a largo plazo</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Durante nuestra vida vamos consolidando ciertas inclinaciones: buscamos estímulos físicos o intelectuales, preferimos la actividad social o la introspección&#8230; y organizamos nuestros días en función de esas preferencias.</p>
<p>Las cosas se pueden complicar cuando <a href="https://psicologiasanchinarro.com/reserva-cognitiva-envejecimiento-saludable/">el desgaste</a> que acompaña a la edad repercute en nuestra elección vital: quizás quien adora recorrer kilómetros al trote empiece a sentir molestias en las rodillas o el amante de la lectura note que le cuesta más concentrarse durante largos periodos o que su vista se cansa.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Dosificar y adaptarse</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Envejecer saludablemente  va más allá del ejercicio físico o mental (lo que no quita que el ejercicio suave y el interés intelectual sean excelentes herramientas). Tiene que ver, sobre todo, con conservar la motivación que nos hace levantarnos cada mañana, proceda de donde proceda esta. <strong>Y esto requiere contar con dos habilidades clave: dosificar y adaptarse</strong>.</p>
<ul>
<li>Dosificar es aceptar que no podemos funcionar siempre al máximo rendimiento… y que tampoco necesitamos hacerlo para disfrutar de una actividad.</li>
<li>Adaptarse es buscar una versión posible de lo que nos gusta cuando el cuerpo o la mente no responden igual que antes.</li>
</ul>
<p>Quien ha corrido toda su vida quizá no pueda seguir compitiendo, pero puede caminar, nadar o entrenar de otra forma. Quien ha leído durante horas puede aprender a hacerlo a intervalos más breves o explorar otros formatos. Quien ha sido muy activo socialmente puede reducir el ritmo sin aislarse.</p>
<p>Esa capacidad de ajuste no elimina el azar —la biología sigue siendo imprevisible—, pero reduce su impacto. La <strong>resiliencia actúa como red de seguridad:</strong> mientras existe interés, el sistema de motivación sigue activo, aunque se exprese de otra forma.</p>
<p>Las personas que mejor se adaptan al paso del tiempo son las capaces de  mantener un interés genuino por algo y, si es necesario,  saben reformularlo.</p>
<p>La cosa no va de si es mejor entrenar el cuerpo o la mente, como discutían Millas y Arsuaga. La cuestión es si algo nos sigue importando lo suficiente como para movilizarnos, aunque no podamos hacerlo como antes.</p>
<p><strong>El mayor factor protector es tener un motivo</strong>. Mientras exista ese motivo —ya sea adaptado, dosificado o reinventado— seguimos disfrutando. Y este disfrute es, en el sentido más amplio del término, una de las formas más realistas de cuidar la salud.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<blockquote>
<p>Tengo un ejemplo muy próximo: mi bisabuela dedicó toda su vida a la costura y al diseño de moda, incluso cuando ya no tenía necesidad de hacerlo. En sus 103 años de existencia, no recuerdo un solo día que no haya disfrutado de la actividad que eligió: de hecho, conservo como oro en paño muchas de las prendas que me hizo, a las que, una vez terminadas, añadía una etiqueta de la que se sentía orgullosa. Y yo también: «Modas Carmen».</p>
</blockquote>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/el-arte-de-cumplir-anos/">El arte de cumplir años</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://psicologiasanchinarro.com/el-arte-de-cumplir-anos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Reserva cognitiva y envejecimiento</title>
		<link>https://psicologiasanchinarro.com/reserva-cognitiva-envejecimiento-saludable/</link>
					<comments>https://psicologiasanchinarro.com/reserva-cognitiva-envejecimiento-saludable/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[BlaBla]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Jun 2025 12:42:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[envejecimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://psicologiasanchinarro.com/?p=10578</guid>

					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/reserva-cognitiva-envejecimiento-saludable/">Reserva cognitiva y envejecimiento</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2>Cómo mantener la mente joven: las monjas de Notre Dame</h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>En la década de los ochenta, el investigador estadounidense David Snowdon se embarcó  en una iniciativa absolutamente original: estudiar durante casi dos décadas a un grupo de religiosas de avanzada edad para tratar de entender un poco mejor los efectos del estilo de vida sobre el envejecimiento del cerebro.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2>El experimento de David Snowdon</h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Para ello, seleccionó a 678 mujeres de la congregación de las Hermanas de Notre Dame. Todas convivían en entornos similares, tenían dietas parecidas, acceso a buena atención médica y, lo más importante: biografías bien documentadas desde su entrada en el convento, por lo general, siendo muy jóvenes. Estas condiciones tan parecidas son una joya para cualquier científico.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Sin saberlo, las hermanas se convirtieron en las protagonistas de uno de los estudios más reconocidos sobre envejecimiento y salud cognitiva.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3>El papel clave de las autobiografías en el análisis cognitivo</h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Un elemento valiosísimo fueron las  redacciones autobiográficas que habían escrito las hermanas décadas antes, coincidiendo con su ingreso en el convento. No eran exámenes, ni grandes obras literarias: simplemente contaban quiénes eran, de dónde venían y por qué querían ser monjas. Pero esos textos aportaban mucho más de lo que parecía.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Al analizarlos, los investigadores observaron algo llamativo: cuanto más rico era el lenguaje, mejor estructuradas estaban las frases o más amplio era el vocabulario, más intactas se mantenían las capacidades mentales de las autoras al llegar a edades muy avanzadas.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Pero lo más sorprendente quedaría al descubierto durante la autopsia neuropatológica: algunas de las monjas, cuyos cerebros presentaban lesiones típicas del Alzheimer (placas neuríticas y ovillos neurofibrales), no llegaron a desarrollar síntomas clínicos de demencia pese a ser nonagenarias. Nada. Ni confusión, ni pérdida de memoria, ni cambios de comportamiento. De hecho, el primer sorprendido fue el propio Snowdon, quien mantuvo una estrecha relación personal y epistolar con la madre superiora hasta el momento de su fallecimiento. Señalaba el investigador que no notó la menor señal de demencia aun cuando el examen histopatológico postmortem reveló lesiones cerebrales de amplio alcance.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>En 1993, la Universidad americana de Rush reprodujo el estudio llevado a cabo por el equipo de Snowdon. Denominado <strong>«Estudio de las Órdenes Religiosas»</strong>,  contó con  más de 1.100 participantes —entre monjas, sacerdotes y hermanos— procedentes de más de 40 congregaciones. Las condiciones fueron similares a las del estudio original:  controles anuales, donación de cerebro al fallecer y análisis de estilo de vida.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>¿Cuáles fueron los resultados en este segundo estudio?</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><span class="relative">No se produjo una réplica idéntica al 100 % (ya que cada comunidad tenía sus propias características), pero la reproducción </span><strong>del fenómeno era innegable</strong><span class="relative">: disponer de una reserva cognitiva —gracias a la educación, el lenguaje, la lectura y la <a href="/estimulacion-cognitiva/">estimulación</a> a lo largo de la vida— reducía la probabilidad o gravedad de la demencia, incluso habiendo lesiones cerebrales.</span></p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>El estudio de las órdenes religiosas añadió algunos matices al poner de manifiesto el peso de factores emocionales como la depresión y la ansiedad, y su repercusión sobre la salud cognitiva</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>¿Cuál es la explicación plausible?</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La explicación más aceptada es la denominada «reserva cognitiva», algo así como el disponer de un fondo de ahorro mental. Cuanto más se ha utilizado y estimulado el cerebro a lo largo de la vida —leyendo, escribiendo, aprendiendo cosas nuevas, conversando con interlocutores diferente— más recursos tiene  para compensar posibles patologías, en particular, relacionadas con el envejecimiento.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La idea es bastante sencilla: no todo depende de la genética, ni de la suerte. Lo que hacemos con nuestro cerebro importa. La forma en cómo usamos el lenguaje, nos relacionamos con el mundo y seguimos aprendiendo es un magnífico protector frente al desgaste mental provocado por el tiempo.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>No hace falta  convertirnos en unos obsesos de los crucigramas ni aprender sánscrito a partir de los sesenta. Basta con mantener una vida intelectual mínimamente activa: leer, charlar, escribir, exponerse a nuevas ideas y conservar la curiosidad por cuanto nos rodea.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper"><div class="ult-spacer spacer-6a642b169424b" data-id="6a642b169424b" data-height="" data-height-mobile="" data-height-tab="" data-height-tab-portrait="" data-height-mobile-landscape="" style="clear:both;display:block;"></div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<blockquote><p>
Si te interesa trabajar en tu salud mental a cualquier edad, puedes conocer más sobre nuestros <a href="/servicios/">servicios</a>.
</p></blockquote>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/reserva-cognitiva-envejecimiento-saludable/">Reserva cognitiva y envejecimiento</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://psicologiasanchinarro.com/reserva-cognitiva-envejecimiento-saludable/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
