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	<title>ansiedad archivos - Psicología BlaBla</title>
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	<title>ansiedad archivos - Psicología BlaBla</title>
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		<title>Supersticiones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[BlaBla]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 19:03:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[supersticiones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/supersticion/">Supersticiones</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<h2><strong>Que tire la primera piedra quien esté libre de ellas</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<p>Hasta la conversión oficial del Imperio Romano al cristianismo, esta religión, cimentada en el culto a un solo dios, era calificada por los gobernantes y ciudadanos romanos de tremenda  y nociva «superstitio», cuyos practicantes debían ser perseguidos por todos los medios. Anfiteatros tan espectaculares como el Coliseo de Roma, con zonas destinadas a alojar leones hambrientos, dan fe de lo mal que lo pasaron quienes se atrevieron a abandonar el politeísmo (que incluía el culto al emperador) para unirse a una religión monoteísta.</p>
<p>Las supersticiones, como se desprende del párrafo anterior, están estrechamente vinculadas con los usos culturales y  reflejan los valores, miedos y estructuras simbólicas de una comunidad.</p>
<p>Además, forman parte del acervo humano desde el principio de los tiempos. Ya sea a través de mecanismos sencillos, como portar un amuleto, o de complejas ceremonias, son una forma práctica de calmar la inquietud provocada por el desconocimiento o la incertidumbre. Porque si algo causa más <a href="https://psicologiasanchinarro.com/trastorno-ansiedad-enfermedad/">ansiedad</a> al ser humano que lo malo conocido es lo bueno por conocer.</p>
<p>No es de extrañar que incluso el más racional de nosotros elija, para acudir a una entrevista de importancia, una camisa o unos  pendientes concretos porque el día que los estrenó todo le salió de maravilla. Y probablemente justificará su elección con sofisticados razonamientos.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<h2><strong>Una naturaleza autojustificativa</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Esta es una de las razones de la eficacia de las supersticiones: abarcan una cosa y su contraria. Se cumplan o no, siempre se autojustifican. No conozco a nadie que se deshaga de su amuleto de la suerte porque le falle de vez en cuando.</p>
<p>Al hilo de lo anterior, me viene a la mente una anécdota que viví hace años.  Por motivos que no vienen al caso, conocí a una pareja de Testigos de Jehová con la que mantuve algunas tardes de agradable conversación teológica. A mi pregunta de cómo justificaban el que nunca llegase el Armagedón o fin del mundo tantas veces preconizado entre los suyos, la respuesta fue ilustrativa de la naturaleza autojustificativa de las convicciones: «En su infinita bondad, Dios lo retrasa in extremis para darnos tiempo a cambiar». El hecho de que no se produjese la esperada ira celestial no solo no hacía flaquear sus creencias, sino que las reforzaba al ofrecerles una nueva oportunidad de corregir las cosas.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2><strong>Espejo emocional</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Para entender mejor por qué las supersticiones y los rituales siguen teniendo cabida en nuestro mundo actual, conviene revisar algunos hallazgos de la <a href="https://psicologiasanchinarro.com/no-me-decido-a-ir-al-psicologo/">psicología</a> contemporánea:</p>

		</div>
	</div>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li><strong>Necesidad de reducir la incertidumbre: </strong>el comportamiento supersticioso se correlaciona, por lo general, con estados de mayor<a href="https://psicologiasanchinarro.com/ansiedad-como-copiloto/"> ansiedad</a> y un estilo de afrontamiento externo ante lo azaroso o incierto (no depende de mí, sino de fuerzas externas). En otras palabras: cuando la persona percibe que no controla lo que le pasa o que el mundo es imprevisible, tiende a recurrir a rituales, amuletos o creencias que le permitan «hacer algo» frente a la incertidumbre.</li>
<li><strong>Mecanismos cognitivos: asociación y causalidad errónea: </strong>el cerebro detecta con celeridad las relaciones causa-efecto. Las supersticiones pueden ser un «subproducto» de este comportamiento predictivo. Si alguien realiza un ritual antes de una presentación y la cosa sale bien lo asociará con el éxito y tenderá a repetirlo.</li>
<li><strong>Funciones psico-sociales de los rituales: </strong>las supersticiones y sus rituales cumplen esa doble función psico-social. Por un lado, aportan sentido, pertenencia y consuelo frente a lo imprevisible. Por otro, evitan el caos interno, ayudan a manejar la ansiedad y generan un vínculo simbólico con los tuyos.</li>
</ul><div class="ult-spacer spacer-6a3025e86a5f0" data-id="6a3025e86a5f0" data-height="10" data-height-mobile="10" data-height-tab="10" data-height-tab-portrait="" data-height-mobile-landscape="" style="clear:both;display:block;"></div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Las supersticiones (y los rituales que las acompañan) no se basan en una relación causal entre el acto y el resultado esperado. Pueden ser, por tanto, irracionales desde la pura lógica, pero no necesariamente insanas ni inútiles. <strong>Nos ayudan a manejar necesidades profundas y muy humanas: controlar lo incontrolable, dotar de sentido a lo incierto y manejar la ansiedad provocada por la incertidumbre.</strong></p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Sin embargo, cuando los rituales:</p>

		</div>
	</div>
<ul class='dt-sc-fancy-list   circle-bullet'>
<li>se vuelven compulsivos o incontrolables,</li>
<li>sustituyen la acción real, o</li>
<li>generan malestar o interfieren significativa en la vida diaria.</li>
</ul><div class="ult-spacer spacer-6a3025e86a776" data-id="6a3025e86a776" data-height="10" data-height-mobile="10" data-height-tab="10" data-height-tab-portrait="" data-height-mobile-landscape="" style="clear:both;display:block;"></div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>ya no hablamos de rituales «normales», sino de conductas obsesivo-compulsivas o supersticiones desadaptativas.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<blockquote>
<p>Y no está de más, ante comportamientos de este tipo, hacernos un par de preguntas: ¿qué función cumple este ritual en mi vida? ¿Me ayuda o me impide actuar?</p>
</blockquote>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
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		<title>La ansiedad como copiloto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[BlaBla]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Jul 2025 13:21:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2>Cuando la señal de alarma se enciende sin motivo</h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Imagina que conduces por una autopista. Todo va bien hasta que, de pronto, se enciende una luz de advertencia en el salpicadero. Frenas y te detienes en cuanto puedes en el arcén. Miras entonces los espejos y la temperatura del motor, compruebas si está quitado el freno de mano y si todas las puertas están bien cerradas, incluso das un patadita a los neumáticos. Intentas entender qué ocurre… todo parece estar en su sitio. Sin embargo, esa luz de advertencia ya ha puesto en marcha toda una cadena de reacciones corporales: el corazón te late más rápido, tu respiración se ha acelerado y las manos te sudan.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La ansiedad funciona de forma parecida: es una señal de alarma diseñada para protegernos. Pero ¿qué pasa cuando se dispara sin motivo real?</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Una herramienta útil… hasta que deja de serlo</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>En situaciones de peligro real, la ansiedad nos prepara para actuar. Dependiendo de la rapidísima valoración que realizamos de las circunstancias o de nuestro contrincante, tomamos la decisión de tratar de escapar, enfrentarnos al enemigo o inhibir complemente el movimiento en un intento de pasar desapercibidos. Este mecanismo de supervivencia es tan antiguo como el ser humano.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Ante esa amenaza -real o percibida- se activa nuestro sistema nervioso simpático y desencadena la liberación de adrenalina y cortisol, preparando al organismo para huir, luchar o quedarse inmóvil.</p>

		</div>
	</div>
<ul class='dt-sc-fancy-list  blue  check'>
<li data-start="712" data-end="730"><strong data-start="714" data-end="727">Si huimos</strong>:</li>
</ul>
<p data-start="733" data-end="820">Aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria para llevar más oxígeno a los músculos.</p>
<p data-start="823" data-end="963">El flujo sanguíneo se redirige desde órganos «no esenciales» (como el sistema digestivo) hacia las extremidades para facilitar la carrera.</p>
<ul class='dt-sc-fancy-list  blue  check'>
<li data-start="965" data-end="985"><strong data-start="967" data-end="982">Si luchamos</strong>:</li>
</ul>
<p data-start="988" data-end="1126">Se tensan los músculos, las pupilas se dilatan para mejorar la visión, y la liberación de glucosa proporciona un pico de energía rápida.</p>
<ul class='dt-sc-fancy-list  blue  check'>
<li data-start="1128" data-end="1173"><strong data-start="1130" data-end="1170">Si nos bloqueamos (quedarse inmóvil)</strong>:</li>
</ul>
<p data-start="1176" data-end="1304">En algunos casos, el cuerpo puede quedarse rígido o “congelado” como último intento de pasar desapercibido y evitar el ataque.</p><div class="ult-spacer spacer-6a3025e86eca3" data-id="6a3025e86eca3" data-height="20" data-height-mobile="20" data-height-tab="20" data-height-tab-portrait="" data-height-mobile-landscape="" style="clear:both;display:block;"></div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Este programa biológico está tan arraigado en nosotros que se activa incluso en situaciones sin peligros físicos (como una reunión o un atasco), aunque no haya nada de lo que escapar o luchar. El problema aparece cuando el cerebro activa esa respuesta sin que exista una amenaza concreta o ante el mero pensamiento de que algo pueda producirse. La ansiedad deja entonces de ser adaptativa para convertirse en obstáculo que erosiona la calidad de vida.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Un círculo vicioso</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Para muchas personas, la ansiedad comienza con un simple pensamiento («¿y si me pasa algo?») o una situación cotidiana (tomar un ascensor, una reunión social). Ese estímulo dispara una reacción en cadena:</p>

		</div>
	</div>
<ul class='dt-sc-fancy-list  blue  circle-bullet'>
<li>El cuerpo entra en alerta: corazón acelerado, sudoración, respiración agitada.</li>
<li>La mente interpreta los síntomas como una señal de peligro («me está dando un infarto», «voy a perder el control»).</li>
<li>Esta interpretación de las circunstancias incrementa la ansiedad</li>
</ul><div class="ult-spacer spacer-6a3025e86eea5" data-id="6a3025e86eea5" data-height="30" data-height-mobile="30" data-height-tab="30" data-height-tab-portrait="" data-height-mobile-landscape="" style="clear:both;display:block;"></div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>¿Por qué persiste la ansiedad?</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>El miedo es un maestro exigente. Tras una crisis de ansiedad, la persona suele evitar cualquier situación que pueda provocar otra. Deja de coger el metro, evita reuniones e incluso renuncia a planes con amigos.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Esta evitación proporciona inicialmente cierto alivio. Pero a la larga refuerza la sensación de amenaza y hace que la ansiedad gane terreno: cada vez iremos restringiendo el número de situaciones.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Algunas estrategias</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Si convives con la ansiedad, algunos pequeños pasos pueden ayudarte a recuperar el control de tu vida:</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<ol>
<li><strong> Comprende lo que te ocurre</strong></li>
</ol>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Saber que los síntomas son respuestas normales del sistema nervioso puede ayudarte a reducir el miedo. No te estás volviendo loco ni estás sufriendo un infarto: tu cuerpo está activando un sistema de defensa, aunque no haya un peligro real.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>2. <strong>Cuestiónate tus pensamientos</strong></p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Evitar lo que te provoca ansiedad parece lógico, pero es una trampa. Enfrentarte a esas situaciones poco a poco y con apoyo profesional puede enseñarte que lo que temes no es tan peligroso como parece.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>2. <strong>Deja de evitar (con cuidado)</strong></p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La ansiedad alimenta ideas rígidas y catastrofistas. Aprender a observarlas y ponerlas en duda te ayudará a ganar perspectiva y salir del <a href="https://psicologiasanchinarro.com/vivir-en-automatico-cuando-la-vida-se-siente-ajena/">piloto automático</a>.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<ol start="4">
<li><strong> Cuida tu cuerpo</strong><br />
<h4></h4>
</li>
</ol>
<h4></h4>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Dormir bien, moverte a diario, hacer algo de ejercicio y respirar de forma consciente pueden parecer pequeños gestos, pero regulan tu sistema nervioso y facilitan el trabajo emocional.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<blockquote><p>
<strong>Y recuerda</strong><strong>: no tienes que hacerlo sola o solo.</strong> La ansiedad persistente no suele desaparecer por sí misma. Un psicólogo puede acompañarte a identificar los patrones que la mantienen y darte herramientas para cambiarlos. Merece la pena intentarlo: son muchas las personas que han aprendido a gestionar la ansiedad.
</p></blockquote>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper"></div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper"></div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper"></div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper"></div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper"></div></div></div></div>
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