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	<title>regulación emocional archivos - Psicología BlaBla</title>
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		<title>Encerrar las emociones bajo llave</title>
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		<dc:creator><![CDATA[BlaBla]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 19:12:37 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[regulación emocional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/distanciamiento-emocional/">Encerrar las emociones bajo llave</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
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			<h2><strong>Un ejercicio complicado</strong></h2>

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			<p>La noticia del fallecimiento repentino del padre del soldado Peláez recorre rápidamente el puesto militar donde el joven vive y presta servicio. Es bien sabido lo unido que Peláez está a su padre, por lo que la autoridad informante pide a su sargento que comunique al soldado la aciaga noticia con máxima sensibilidad.</p>
<p>—¡Sí, señor. Ningún problema, señor! —es la marcial respuesta del sargento. Y con castrense eficiencia convoca al batallón frente a los barracones.</p>
<p>—¡Soldados —vocifera el sargento con su imponente vozarrón—, todos aquellos de ustedes que tengan padre den un paso adelante!&#8230; ¿Pero se puede saber adónde vas, Peláez?</p>
<p>El sargento de este antiguo chiste es la representación esperpéntica de la falta de tacto, pero —por una de esas acrobacias mentales— me ha trasladado al terreno de los profesionales que han de aprender a manejar su respuesta emocional, en circunstancia difíciles, para poder cumplir con rigor lo que se espera de ellos.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3><strong>Sentir una cosa y tener que hacer otra</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p class="isSelectedEnd">Pienso en el juez que debe respetar la imparcialidad del proceso judicial en crímenes que conmocionan a la opinión pública. O en el empresario que ha de tomar, en situaciones de crisis, decisiones impopulares que afectarán a la vida de muchas personas. O en el cirujano que trasplanta el deseado riñón basándose en las expectativas de supervivencia, no en las bondades del receptor. O en el abogado que garantiza el derecho de defensa del acusado, por atroz que sea el delito cometido. O en el policía que, tras dejar a su niño en la guardería, detiene asépticamente al pederasta. El listado de posibles ejemplos sería inacabable.</p>
<p class="isSelectedEnd">Hablamos mucho de empatía, pero bastante menos de la distancia emocional que exige el ejercicio de algunas profesiones: impedir que las emociones, por intensas que sean, determinen una decisión profesional que —tengo la impresión— puede estar acompañada de una buena dosis de dilema ético y desgaste personal.</p>
<p class="isSelectedEnd">Las emociones participan en nuestra forma de interpretar lo que ocurre, valorar sus consecuencias y tomar decisiones. Es poco realista pensar que un juez, un médico, un policía o un empresario pueden desprenderse de sus emociones al entrar a trabajar y recuperarlas al final de la jornada. Y, sin embargo, su actuación está sujeta a criterios profesionales, jurídicos, clínicos o éticos en los que la emoción no puede ser el criterio decisorio.</p>
<p>Mantener cierta distancia emocional no significa sentir menos. La persona comprende las consecuencias de lo que está haciendo y, por eso, la decisión es más difícil. Puede estar convencida de hacer lo que debe y, sin embargo, lamentar las consecuencias. Ha cumplido sus obligaciones profesionales, pero sigue pensando en quien no ha recibido el trasplante, en el trabajador despedido o en la familia a la que ha comunicado una mala noticia.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<h3><strong>Aparcar una emoción no es dejar de sentirla</strong></h3>

		</div>
	</div>

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			<p>Hay, además, una diferencia importante entre contener temporalmente una emoción para poder actuar y acostumbrarse a no sentirla. En determinadas situaciones, será necesario aparcar el miedo, la pena, la culpa, la compasión o el rechazo.</p>
<p>En algunas profesiones este tipo de situaciones son excepcionales. En otras forman parte intrínseca del trabajo. Y cuando se repiten una y otra vez, pueden terminar pasando factura. Las dudas posteriores, la sensación de haberse endurecido, el miedo a llevarse el trabajo a casa o la dificultad para explicar a los demás por qué se tomó determinada decisión son causa de desgaste.</p>
<p>También puede ocurrir que ese distanciamiento emocional deje de circunscribirse al trabajo. Mantener la cabeza fría ante una situación especialmente dura es una herramienta profesional útil. Seguir funcionando así cuando esas circunstancias desaparecen, no.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3><strong>Hacer lo correcto también duele</strong></h3>

		</div>
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<p>A veces se habla de «malestar moral» para describir el conflicto experimentado cuando las obligaciones profesionales, las circunstancias o las normas de una institución colocan a la persona ante decisiones que chocan con lo que desearía hacer. No hace falta cometer un error para sentirse mal. De hecho, una de las peculiaridades de estas situaciones es que el malestar puede aparecer aun teniendo la convicción de haber actuado correctamente.</p>
<p>Tampoco es razonable dejar todo ese coste emocional en manos del profesional. El apoyo de los compañeros, la supervisión y los espacios en los que poder hablar de determinadas experiencias son importantes en trabajos sometidos a este tipo de exigencias.</p>
</div>
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		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<h3><strong>Distancia emocional no es insensibilidad</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
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			<p>La sensibilidad no está reñida con ninguna de las profesiones citadas. Pero hay ocasiones en las que es necesario tomar una decisión atendiendo a criterios profesionales que no coinciden con lo que desearíamos hacer. Una decisión profesionalmente correcta puede ser una dura carga para quien la toma.</p>
<p>Encerrar las emociones bajo llave durante un rato puede ser necesario para actuar conforme a esos criterios. Otra cosa es pretender que no estaban allí o no encontrar el momento de abrir de nuevo la puerta.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<blockquote>
<p>Vuelvo al soldado Peláez. El sargento del chiste no es un buen ejemplo de distancia emocional. Para mantener cierta distancia de una emoción, tiene que haber una emoción que manejar. El juez lamenta las consecuencias de su sentencia; al médico le afecta la suerte de su paciente; al empresario le preocupa el futuro de quien acaba de despedir. El sargento, sencillamente, no se plantea cómo puede sentirse Peláez. Y eso es insensibilidad.</p>
</blockquote>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
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		<title>El teléfono como aliado</title>
		<link>https://psicologiasanchinarro.com/hablar-por-telefono-con-alguien-inexistente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[BlaBla]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 18:54:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[evitación]]></category>
		<category><![CDATA[regulación emocional]]></category>
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	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2><strong>Una anécdota frecuente en contextos sociales</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>«Cuando empecé a trabajar como comercial —recordaba una paciente—, me asignaron como formadora a otra profesional con mucha experiencia. Parte de su trabajo consistía en enseñarme a establecer redes de contactos con posibles clientes en los eventos a los que acudíamos. Para mí era una situación complicada, sobre todo al principio, porque no conocía a nadie. Salvo que tengas un buen <a href="https://psicologiasanchinarro.com/charla-intrascendente/">don de gentes</a> o mucho desparpajo, establecer relación con personas que no conoces no es sencillo».</p>
<p>«Me llamó la atención que, cada vez que entrábamos en uno de estos eventos —y con cierta frecuencia durante los mismos—, mi formadora simulaba hablar por teléfono, aunque yo sabía que no había nadie al otro lado. Fingía una animada conversación profesional durante la cual solventaba alguna duda o concertaba una cita con un cliente interesado e inexistente. Por supuesto, esto no era así siempre: recibía llamadas con frecuencia porque era una magnífica vendedora. Pero si estas no se producían en el momento adecuado, no dudaba en inventarlas».</p>
<p>Intrigada, le pregunté por qué lo hacía.</p>
<p>«Por dos buenas razones —me contestó con una sonrisa pícara—. Por un lado, das la impresión a quienes te rodean de que otras personas te necesitan, lo que siempre es un plus para acreditar tu valía. Por otro, estar ocupada reduce la incómoda sensación que provoca estar en una sala en la que no conoces a nadie. Entretanto buscas alguna cara conocida que te presente a otras personas o divisas algún corrillo a cuya conversación puedas incorporarte con naturalidad y sin dar la impresión de irrumpir sin haber sido invitada».</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Lo interesante de esta estrategia es la función que cumple. No se trata solo de aparentar seguridad o cierto estatus, sino de manejar una situación interna concreta: la incomodidad de no saber muy bien cómo actuar en un entorno social inhabitual.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Desconexión y regulación emocional</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>El «<a href="https://www.logopediasanchinarro.es/no-hay-manera-ya-vuelve-a-estar-en-su-mundo/" target="_blank" rel="noopener">estar en mi mundo</a>» funciona de forma parecida.</p>
<p>Obviamente, en un adulto que desconecta del entorno puede haber desinterés, pero  no tiene por qué ser así. De hecho, gran parte de las veces no es más que una forma de ganar tiempo o de aliviar una sensación desagradable. El móvil, una tarea aparentemente apremiante o una distracción  mental cumplen la misma función que la falsa llamada telefónica de la comercial de nuestra anécdota.</p>
<p>Este tipo de desconexión se cita en consulta con cierta frecuencia. Personas que, en reuniones sociales o laborales, se refugian en el móvil o en un informe. O evitan determinadas conversaciones porque no saben cómo manejarlas. O aparentan estar siempre ocupadas (o con prisas) para no tener que manifestarse.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Las estrategias de evitación tienen poco recorrido</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p data-start="111" data-end="419">Las estrategias de evitación funcionan a corto plazo. En principio, nos permiten seguir adelante aminorando la sensación de exposición o de que estamos mostrando inseguridades. Cuando, a fuerza de recurrir a ellas, se convierten en la única forma de manejar determinadas situaciones, comienzan los problemas.</p>
<p data-start="421" data-end="651">Evitar encuentros o conversaciones que nos resultan incómodos se convierte en una práctica cada vez más frecuente. Incluso puede surgir la sensación de desconexión con los demás y también —aunque de forma más sutil— con uno mismo.</p>
<p data-start="653" data-end="925">Posiblemente no acabamos de entender lo que nos pasa. Sin embargo, nos sentimos incómodos en determinadas situaciones sociales y preferimos mantenernos al margen. Cada vez más. El patrón siempre es el mismo: no sabemos cómo estar o comportarnos sin recurrir a la evitación.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Aprendizajes previos</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p data-start="190" data-end="571">Los aprendizajes previos son una de las posibles causas. Puede tratarse de personas que han aprendido que no es conveniente mostrarse inseguras, que consideran que incomodar a otros es problemático o que equiparan pedir ayuda con debilidad. En ese contexto, el distanciamiento emocional se convierte en una solución aprendida para aliviar el malestar y protegerse de la exposición.</p>
<p data-start="573" data-end="1061">Distanciarse, aquí, no implica «irse del todo». No tiene que ver con lo que entendemos en psicología por disociación clínica o pérdida de contacto con la realidad. Es algo mucho más cotidiano. La persona sigue presente, pero reduce su implicación emocional o mental para poder manejar la situación. Mediante ese mecanismo de «estar sin llegar a estar del todo», amortigua la incomodidad social, el miedo a no saber qué decir o la sensación de no encajar.</p>
<p data-start="1063" data-end="1317">El trabajo terapéutico no consiste en prohibir el móvil, forzar conversaciones o invitar a exponerse sin más. El primer paso es comprender qué se está evitando, qué función cumple ese distanciamiento y qué emociones aparecen justo antes de que se active.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3>Ampliar los recursos disponibles</h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Una vez entendamos qué estamos evitando, ese proceso se orientará a ampliar recursos: tolerar mejor esos primeros minutos de incomodidad, poder expresar lo que nos ocurre internamente o reducir el grado de <a href="https://psicologiasanchinarro.com/culpabilidad-femenina/">autoexigencia</a> y la obligación autoimpuesta de hacerlo todo bien. No siempre es necesario quedarse más tiempo. El objetivo es poder elegir si nos vamos o nos quedamos, sin que aliviar la incomodidad sea el único motivo para hacerlo.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<blockquote>
<p>Volvamos a la anécdota inicial. No hay ningún problema en que la comercial utilice el recurso de la falsa llamada telefónica para acercarse a otros asistentes o hacer más llevadera una situación social que puede ser exigente. De hecho, sus buenos resultados avalan sus habilidades profesionales y, en particular, su capacidad para crear y mantener redes de contactos. El teléfono solo sería un problema si se convirtiera en su única opción para poder permanecer en esos eventos.</p>
</blockquote>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/hablar-por-telefono-con-alguien-inexistente/">El teléfono como aliado</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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