Estrategias de compensación en el adulto
La viñeta que acompaña al post de hoy está inspirada en las dificultades que narraba una paciente para organizar sus citas, pese a su fama de ser «tremendamente puntual». «Si tengo una cita médica, no es raro que llegue una hora antes. El resultado es que me paso el día esperando. Pero sé que si no me pongo esos plazos, llegaré tarde».
Sin duda, su fama de puntual es bien merecida. Pero cuando analizamos los hechos, vemos una clara desproporción entre esfuerzo y resultado.
Estos datos son importantes cuando evaluamos a un adulto con posibles dificultades de atención, organización o planificación. La conducta actual nos aporta información parcial. El adulto ha tenido mucho tiempo para comprobar dónde falla, sufrir las consecuencias y buscar maneras de evitar que se repita.
Una persona que olvida citas puede haber adquirido la costumbre de anotarlas de inmediato en el móvil y programar varios avisos. Si pierde las llaves puede dejarlas siempre en el mismo recipiente nada más entrar en casa. Y si calcula mal el tiempo sale de casa con muchísimo margen. Las estrategias funcionan y la dificultad de base es poco visible.
Una persona desorganizada puede organizarse mucho
Esta aparente contradicción se aprecia bien en algunos adultos con TDAH. Las dificultades ejecutivas afectan a la planificación, la gestión del tiempo, la memoria de trabajo o la organización. No los vemos, sin embargo, rodeados de avisos y no llegan tarde a todas partes. Probablemente sean muy rigurosos con sus agendas, preparen sus cosas con mucha antelación y tengan rutinas muy rígidas, porque saben lo que ocurre cuando improvisan.
Preguntar, durante la evaluación, si alguien utiliza agenda o si olvida sus citas con frecuencia no aporta excesiva información. Conviene indagar sobre otros aspectos como desde cuándo emplea ese sistema, por qué empezó a hacerlo y qué ocurre si un día no puede recurrir a él.
El uso de estrategias no demuestra la existencia de un TDAH. Muchas personas utilizan alarmas, calendarios y listas porque les facilitan la vida. Su valor durante una evaluación depende de la historia existente y de su relación con otras dificultades.
La cantidad de esfuerzo proporciona información
Imaginemos a dos empleados que cumplen sus plazos de trabajo y rara vez olvidan una reunión. Uno consulta su calendario al comienzo de jornada y se organiza sin demasiados problemas. El otro revisa varias veces sus citas, programa alarmas, anota inmediatamente cualquier cambio y dedica cada tarde un buen rato a preparar el día siguiente porque, de lo contrario, empiezan los olvidos y los retrasos. Ambos cumplen con sus obligaciones.
En el segundo caso, sin embargo, mantener ese funcionamiento requiere un trabajo intensivo en términos de tiempo, previsión y control externo. Y habría que saber qué ocurre en épocas de mayor carga de trabajo, durante las vacaciones, si cambian las rutinas o, de pronto, surgen varias terapias imprevistas.
Las dificultades compensadas son más visibles en las situaciones en las que el sistema habitual se queda corto.
Una estrategia eficaz puede despistar
La compensación es particularmente importante al evaluar al adulto porque muchos de ellos llevan décadas utilizando estrategias desde antes de plantearse que podían tener una dificultad concreta.
A veces ni siquiera las consideran estrategias. Comentarios del tipo «Yo siempre he sido de apuntarlo todo», «salgo una hora antes porque odio llegar tarde» o «si no dejo las cosas preparadas por la noche, por la mañana soy un desastre» pueden describir simples preferencias personales. Y también aportar información sobre cómo esa persona ha aprendido a manejar una dificultad persistente.
Para distinguir una cosa de otra necesitamos conocer su historia; cómo se organizaba de niño o adolescente, qué problemas tenía entonces, qué soluciones fue incorporando y qué ocurre si prescinde de ellas. En los trastornos del neurodesarrollo, la presencia de características desde etapas tempranas forma parte del razonamiento diagnóstico y evita atribuir automáticamente al TDAH dificultades que pueden tener otro origen.
Una evaluación basada exclusivamente en lo que el adulto consigue hacer actualmente es incompleta. Decir que alguien «se organiza bien», «es puntual» o «no olvida sus citas» describe el resultado. Necesitamos conocer también cómo lo consigue, cuánto esfuerzo le supone y qué ocurre si falla el sistema que utiliza habitualmente.