Psicología perinatal

El embarazo, el nacimiento de un hijo y los primeros meses de crianza introducen importantes cambios en la vida de padres y madres. Aunque la llegada de un nuevo miembro es, por lo general, motivo de ilusión y felicidad, también puede generar preocupaciones, miedos y conflictos.

La psicología perinatal se ocupa de la salud emocional durante esta etapa y ofrece atención psicológica a las mujeres y sus parejas desde la etapa del embarazo hasta el posparto y la adaptación a la maternidad y la paternidad.

¿Qué es la psicología perinatal?

Esta especialidad de la psicología aborda los cambios emocionales y las dificultades psicológicas relacionadas con el embarazo, el parto, el posparto y las primeras etapas de la crianza. También te ayuda en situaciones delicadas como los problemas de fertilidad, las pérdidas gestacionales o las experiencias traumáticas relacionadas con el nacimiento.

Ser madre o padre modifica nuestras rutinas, nuestras prioridades y la relación con la pareja. También nos genera dudas que hasta ahora no nos habían preocupado, como la responsabilidad de cuidar a un hijo, nuestra capacidad para hacerlo o la influencia de nuestra infancia en la forma de educar.

Hay quien afronta estos cambios sin problemas. Y hay padres y madres a quienes provocan un malestar considerable o interfieren en su vida cotidiana.

¿En qué situaciones puede ayudarte?

La psicología perinatal te ayuda a abordar las dificultades emocionales siguientes:

  • Durante la búsqueda del embarazo. Los problemas de fertilidad, los tratamientos de reproducción asistida o la incertidumbre ante la posibilidad de tener un hijo pueden generar ansiedad, tristeza y conflictos en la pareja.
  • Durante el embarazo. Algunas mujeres experimentan preocupaciones persistentes por la salud del bebé, miedo al parto, dificultades para aceptar los cambios corporales o síntomas de ansiedad y depresión.
  • Después del nacimiento. El cansancio, la falta de sueño y las nuevas responsabilidades pueden complicar la adaptación. En ocasiones aparecen sentimientos de tristeza, irritabilidad, ansiedad intensa, pensamientos intrusivos o dificultades para disfrutar de la experiencia de la maternidad o la paternidad.
  • Ante una pérdida gestacional o perinatal. La interrupción del embarazo, la muerte del bebé o una experiencia reproductiva especialmente dolorosa pueden provocar un duelo.
  • En la relación de pareja. La llegada de un hijo obliga a reorganizar el tiempo, las responsabilidades y las prioridades. Pueden surgir desacuerdos sobre el cuidado del bebé, sentimientos de soledad o dificultades para recuperar espacios de comunicación e intimidad.
  • En la adaptación a la maternidad y la paternidad. Algunas madres y padres descubren que la experiencia real no es como esperaban. Surgen dudas sobre su capacidad para cuidar al bebé, sentimientos de culpa o dificultades para conciliar sus necesidades con las de su hijo.

La psicología perinatal también se ocupa de los padres

Aunque la atención psicológica perinatal se ha centrado tradicionalmente en las mujeres, los hombres también pueden experimentar dificultades emocionales durante el embarazo y después del nacimiento de sus hijos.

La paternidad implica cambios en las responsabilidades, las relaciones familiares y la organización de la vida cotidiana. Algunos padres experimentan ansiedad, síntomas depresivos, dificultades para adaptarse a su nuevo papel o sentimientos de exclusión ante la atención que recibe el bebé.

La psicología perinatal te ayuda a afrontar las dificultades que experimentas, tanto individualmente como en la relación de pareja.

¿Cómo trabajamos en este ámbito?

La intervención comienza con una evaluación de tu situación personal, las dificultades que experimentas y las circunstancias en las que aparecen.

A partir de esa valoración, el psicólogo o psicóloga te propondrá un tratamiento adaptado a tus características y necesidades. Dependiendo del motivo de consulta, el trabajo puede centrarse en los síntomas de ansiedad o depresión, los miedos relacionados con el embarazo y el parto, las dificultades de adaptación, las experiencias traumáticas o los conflictos familiares.

La atención puede ser individual o incluir a la pareja si lo aconsejan las circunstancias. En algunos casos también será conveniente coordinar la intervención con otros profesionales sanitarios que participen en tu atención.

No es necesario tener un trastorno psicológico para acudir a consulta. Si experimentas un malestar que te cuesta manejar o interfiere en tu vida cotidiana, la atención psicológica puede ayudarte a comprender lo que te ocurre y a afrontar esas dificultades.