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	<title>extraescolares archivos - Psicología BlaBla</title>
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		<title>Actividades extraescolares:</title>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2026 10:02:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/actividades-extraescolares/">Actividades extraescolares:</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
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			<h2><strong>¿Trasladar a la infancia la lógica de la productividad?</strong></h2>

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			<p>Deportes, conservatorio, catequesis, scouts, asociaciones juveniles… las actividades extraescolares ya eran habituales a finales del siglo XIX, en particular, entre las clases medias y altas.</p>
<p>A partir de los años 80, con la entrada masiva de la mujer en el mercado de trabajo y la desaparición progresiva de las redes familiares extensas, las clases extraescolares adoptan un nuevo cometido: facilitar la conciliación familiar de unos padres cuyas jornadas laborales no coinciden con el el horario del colegio.</p>
<p>La fórmula es sencilla: concluida la jornada lectiva, los niños permanecen en un entorno seguro mientras sus padres trabajan y ocupan esas horas en desfogarse, jugar con sus compañeros y hacer actividades de ocio por lo general alejadas del currículum escolar.</p>

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			<h3><strong>Un cambio de fórmula</strong></h3>

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	</div>

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			<p>A finales del siglo XX surge una nueva fórmula: la de las extraescolares como actividad productiva e inversión en el capital académico y social de los hijos.</p>
<p>Ya no basta con que el niño esté atendido, haga algo que le guste o simplemente pase una tarde con sus compañeros. Las actividades tienen que aportar algo más. Se incorporan nuevas materias (inglés, robótica, matemáticas, música, programación o técnicas de estudio), todas ellas pensadas para mejorar habilidades futuras, reforzar puntos débiles o construir un currículum desde primaria.</p>
<p>En este nuevo modelo orientado al rendimiento, el adulto organiza la infancia como trayecto curricular para desarrollar competencias, habilidades sociales y ventajas académicas.</p>

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	</div>

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			<h3><strong>Pequeños ejecutivos</strong></h3>

		</div>
	</div>

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			<p>Así las cosas, nos encontramos con padres inquietos que viven con la sensación de que el futuro será muy competitivo y, por consiguiente, cualquier descuido en la educación de sus hijos puede pagarse caro. Las extraescolares se transforman entonces en mecanismo de prevención: idiomas desde infantil, estimulación temprana, deportes competitivos, actividades «que sumen». O padres muy centrados en el logro personal que trasladan al niño la lógica adulta de la productividad. O padres sobreprotectores para quienes un niño siempre ocupado, supervisado e inmerso en actividades dirigidas parece más «protegido» que uno con tardes libres. Los perfiles son diversos.</p>

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			<h3><strong>El niño no piensa en su futuro, sino en esa tarde</strong></h3>

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			<p>Pero la realidad es que después de seis o siete horas de colegio, muchos niños están agotados. Y no en el sentido físico que los adultos atribuyen a los niños. Agotados mentalmente. Pasar toda la mañana sentado, atender explicaciones, cambiar de tarea constantemente, controlar impulsos, recibir correcciones, seguir normas y exponerse a comparaciones continuas consume mucha energía mental.</p>
<p>Los adultos entendemos el  desgaste laboral cuando nos ocurre a nosotros, pero nos cuesta reconocer ese cansancio en la infancia.</p>

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	</div>

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			<h3><strong>Los niños con dificultades añadidas</strong></h3>

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	</div>

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			<p>Esto se observa con especial claridad en niños con <a href="https://psicologiasanchinarro.com/tdah-y-sensacion-de-fracaso/">TDAH</a>, <a href="https://psicologiasanchinarro.com/dislexia-y-compensaciones/">dislexia</a>, <a href="https://www.logopediasanchinarro.es/pautas-de-aprendizaje-para-el-nino-con-dificultades/" target="_blank" rel="noopener">dificultades de aprendizaje</a> u otros <a href="https://psicologiasanchinarro.com/ninos-evaluacion-neuropsicologica/" target="_blank" rel="noopener">trastornos del neurodesarrollo</a>. Para ellos, la jornada escolar es particularmente exigente.</p>
<p>Muchos de ellos deben hacer un esfuerzo muy superior al de los demás para conseguir los mismos resultados que el resto. Les cuesta concentrarse, organizarse, inhibir respuestas o mantener el ritmo del aula. Algunos reciben correcciones constantes. Otros tienen la sensación de estar siempre por detrás de la clase.</p>
<p>Cuando el horario lectivo termina, viene la segunda parte: refuerzo, academia, idiomas o actividades dirigidas que siguen exigiendo atención sostenida, rendimiento y, muy posiblemente, con escasa actividad física.</p>
<p>Hay padres que defienden estas actividades porque «les vienen bien». Y muchas veces es verdad. Hay niños que disfrutan aprendiendo idiomas, tocando un instrumento o compitiendo al ajedrez. Pero <strong>si el criterio principal deja de ser el interés del niño para acallar las inquietudes de los padres, empiezan los problemas</strong>.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3>Hay extraescolares y extraescolares</h3>

		</div>
	</div>

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			<p>A menudo se habla de las extraescolares como si todas fueran equivalentes, pero psicológicamente no producen el mismo efecto. No vive igual la tarde un niño que termina las clases y sale a jugar al baloncesto con sus compañeros que otro que enlaza el colegio con dos horas más de actividades académicas o muy dirigidas (salvo, obviamente, que esas sean sus preferencias).</p>
<p>Muchos niños pasan el día entero haciendo cosas dirigidas por adultos. Colegio, extraescolares, deberes. Apenas tienen tiempo libre ni margen para hacer algo que «simplemente les apetezca». Y aquí cabe destacar algo relevante: las actividades que más ayudan psicológicamente a los niños no son necesariamente las que figurarán en su currículum futuro.</p>
<p>Un niño con dificultades académicas puede pasarse el curso sintiéndose el torpe de la clase. Entonces llega al entrenamiento y descubre que corre rápido, que coordina bien, que otros quieren estar en su equipo y que, por primera vez en el día, algo le sale bien. E incluso destaca. Esto tiene un valor enorme para la autoestima.</p>

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	</div>

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			<h3><strong>Nadie suele elegir hacer algo que se le da mal</strong></h3>

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			<p>Los niños prefieren actividades donde se sienten cómodos, competentes o valorados. Cuando un niño hace una actividad que no le interesa y además se le da mal, suele estar la mano de los padres detrás de esa elección.</p>
<p>¿Estamos trasladando al mundo infantil la lógica adulta? Producir, mejorar, optimizar el tiempo, acumular habilidades útiles… Lo curioso es que los mismos adultos que hablan con frecuencia de estrés y falta de descanso organizan para sus hijos una rutina basada en ese modelo.</p>

		</div>
	</div>

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			<h3><strong>Aprender a aburrirse también es una inversión</strong></h3>

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			<p>El niño también necesita tiempo no estructurado: ratos sin objetivos (también de aburrimiento), sin supervisión constante y sin estímulos dirigidos, donde pueda crear, descansar o simplemente no hacer nada.</p>
<p>Las actividades extraescolares tienen mucho que ofrecer. Aportan a los chavales momentos de ocio y dusfrute, pertenencia, autoestima y hábitos saludables. El problema surge cuando dejan de ser actividades gratificantes (y se convierte en una obligación más) con la justificación de su utilidad futura.</p>

		</div>
	</div>

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			<blockquote><p>
Hay chavales que no necesitan otra hora más de entrenamiento académico. Lo único que necesitan es dejar de esforzarse durante un rato.
</p></blockquote>

		</div>
	</div>
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