Convivir con un hijo o hija con TDAH

Padre dice a su hijo con TDAH que prepare la mochila y este responde que todavía faltan dos avisos.

Convivir con un hijo o hija con TDAH

«Pero si sabe perfectamente lo que tiene que hacer»

«Pero si sabe perfectamente que tiene que recogerlo». «Ayer lo hizo sin ningún problema». «Se lo he repetido cinco veces». «Es capaz de pasarse dos horas con algo que le interesa y no aguanta diez minutos haciendo los deberes».

Buena parte del desgaste que produce el TDAH en la convivencia familiar tiene que ver con este tipo de contradicciones. Si nuestro hijo no supiese hacer algo, asumiríamos que necesita ayuda. La cuestión es que sabemos que puede hacerlo porque le hemos visto hacerlo muchas veces y, aún así, hoy vuelve a dejar la mochila sin preparar, no se mete en la ducha después de cuatro avisos o hay discusión porque tiene que apagar la consola.

El adulto no entiende estas contradicciones y las interpreta como falta de interés, dejadez, desafío o comodidad.

Lo sabe. Otra cosa es que consiga hacerlo

Las dificultades características del TDAH giran en torno a las funciones ejecutivas, aquellas implicadas en iniciar una tarea, mantener un objetivo activo, inhibir una respuesta, organizarse, estimar el tiempo o cambiar de una actividad a otra.

Un niño sabe lo qué tiene que meter en la mochila y, sin embargo, necesita que alguien le recuerde que debe prepararla. Conoce las normas de uso del móvil, pero tiene enormes dificultades para interrumpir una actividad que le proporciona una gratificación inmediata. Y puede haber hecho los deberes solo el lunes y no ser capaz de ponerse con ellos el martes.

Esta variedad desconcierta a los padres porque da la impresión de que el problema ha desaparecido: «Si ayer pudo, hoy también puede».

Que ayer pudiera hacerlo nos indica que sabe hacerlo. Que hoy no lo haga con la misma facilidad nos lleva a preguntarnos qué ha cambiado. Influyen la tarea, la motivación, las distracciones,  el cansancio, la inmediatez de la recompensa y hasta el momento del día.

Por otra parte, no toda conducta problemática de un niño con TDAH es una consecuencia inevitable del trastorno. Un diagnóstico no explica todo lo que ocurre en casa. Y, por ello, es imprescindible analizar situaciones concretas.

Esas repetitivas discusiones

Algunos padres pueden anticipar con  precisión a qué hora comenzará la discusión de esa tarde y cuál será el motivo: los deberes, la ducha, recoger la habitación, dejar el móvil o preparar la mochila. Siempre es lo mismo.

Y también saben cómo se desarrollará. Habrá un primer aviso tranquilo. Después llegarán el segundo y el tercero. En algún momento aparecerá el «¡ya voy!»… sin que nada cambie. El adulto se enfadará y hará algo que se había propuesto no hacer: gritar, amenazar con un castigo imposible de mantener, retirar el móvil durante un mes o hará él mismo lo que llevaba veinte minutos pidiendo.

Antes de añadir otra norma u otra consecuencia conviene identificar qué está pasando. Tal vez estemos pidiendo al niño que interrumpa de golpe una actividad muy reforzante. O la tarea propuesta es demasiado amplia (el «ponte a estudiar» requiere gran cantidad de organización). O el niño ha aprendido que puede pasar de los primeros avisos.

Los padres necesitan entender qué ocurre

Muchas familias están bien informadas sobre el TDAH. Han leído, hablado con profesores y terapeutas y llevan años probando estrategias. El problema no es, por tanto, la falta de información, sino cómo aplicarla en la vida cotidiana

¿Cuántas veces debo recordárselo? ¿Le ayudo a organizarse o estoy haciendo algo que debería hacer solo? ¿Qué hago si se niega a apagar la pantalla? ¿Por qué un cambio de planes acaba en discusión desaforada? ¿Hasta qué punto debo insistir? ¿Por qué una estrategia que funcionó durante semanas ha dejado de funcionar?

Son preguntas concretas cuya respuesta se entiende mucho mejor cuando trabajando con situaciones concretas que las familias viven cada día.

Grupos online para familias de niños y adolescente con TDAH

Con esta idea hemos creado los grupos online para familias de niños y adolescentes con TDAH. Cada encuentro parte de uno de estos problemas cotidianos y combina una breve explicación desde la neuropsicología con las preguntas, experiencias y dificultades que planteen las propias familias.

No se trata de un curso sobre TDAH ni de una terapia de grupo. En este espacio analizaremos qué ocurre en esas situaciones que se repiten en tantos hogares: apagar las pantallas, empezar los deberes, tolerar un cambio de planes, controlar una reacción impulsiva o decidir cuánta ayuda necesita todavía tu hijo o hija.

Los grupos son reducidos y la asistencia a un encuentro no obliga a participar en los siguientes. Tú decides qué temas te interesan en función de las dificultades que tengas en casa.

En nuestra web de Psicología y Logopedia BlaBla puedes consultar las fechas, los temas programados, el funcionamiento de los grupos y la forma de inscripción.