<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>redes archivos - Psicología BlaBla</title>
	<atom:link href="https://psicologiasanchinarro.com/tag/redes/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://psicologiasanchinarro.com/tag/redes/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 12 May 2026 09:51:23 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.5</generator>

<image>
	<url>https://psicologiasanchinarro.com/wp-content/uploads/2025/04/cropped-logopedia-adultos-madrid-logo-1-32x32.png</url>
	<title>redes archivos - Psicología BlaBla</title>
	<link>https://psicologiasanchinarro.com/tag/redes/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>«Operación verano» a la vista</title>
		<link>https://psicologiasanchinarro.com/remedios-milagrosos/</link>
					<comments>https://psicologiasanchinarro.com/remedios-milagrosos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[BlaBla]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 May 2026 19:40:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[autoimagen]]></category>
		<category><![CDATA[redes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://psicologiasanchinarro.com/?p=12106</guid>

					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/remedios-milagrosos/">«Operación verano» a la vista</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h2><strong>El negocio de acrecentar las inseguridades</strong></h2>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>El verano se acerca peligrosamente para quienes no tenemos las medidas ideales, lo que no deja de tener su aquel, si tenemos en cuenta que esto nos ocurre a la gran mayoría. Y pese a ello —o precisamente por eso— el culto al cuerpo sigue gozando de excelente salud.</p>
<p>Basta mirar las estatuas romanas, bastante más proporcionadas y naturales que ciertos modelos actuales, para comprobar que llevamos siglos obsesionados con la apariencia física. Lo único que cambia es el envoltorio. Antes aspirábamos a la armonía clásica; ahora alternamos entre el cuerpo salido del gimnasio militar y la eterna adolescencia.</p>
<p>La llamada «operación verano» confirma una evidencia: el cuerpo rara vez es solo cuerpo. Tiene mucho de carta de presentación, de salvoconducto social y de objeto de escrutinio público. Nada tan motivador para someternos a una dolorosa pre-ITV estética como la esperanza de lucir palmito en playas, piscinas, ríos y terrazas de nuestra variada geografía.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>El algoritmo opina sobre tus muslos</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Durante años, la publicidad tradicional nos ha vendido cremas reductoras, fajas imposibles y dietas depurativas con nombres que parecían enfermedades infecciosas. Ahora la tecnología ha refinado el sistema. Con el algoritmo, el bombardeo publicitario sigue siendo el mismo, pero personalizado: detecta inseguridades concretas y las alimenta con admirable eficacia.</p>
<p>Tratas de informarte sobre conflictos internacionales, crisis económicas o el tiempo del fin de semana y acabas contemplando a mujeres maduritas con un impecable aspecto posadolescente, gracias a las maravillas de la calistenia militar, las sentadillas «hip thrust», el pilates oriental, el desbloqueo de la fascia (motivo este de gran parte de nuestros males) o la maniobra de Valsalva con pesas rusas colgadas de las orejas. También está el súmmum por excelencia: la bebida energética que elimina hinchazones, alisa piel de naranja, reduce kilos y te colorea la vida de rosa. O los leggins glúteo-compresivos cuyos efectos son más o menos los mismos que los de la bebida.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3><strong>Una fábrica de problemas</strong></h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>La parte más lucrativa del negocio, sin embargo, no consiste en vender soluciones, sino en fabricar problemas. O en reformular como defecto intolerable cosas que hasta hace nada formaban parte de la naturaleza humana. Envejecer era un fenómeno corriente. Ahora parece de una dejadez imperdonable.</p>
<p>Las personas no vivimos aisladas de la mirada ajena. Nuestra percepción corporal cambia dependiendo del entorno, las comparaciones y la atención que prestamos a determinadas partes del cuerpo. Cuanto más tiempo pasamos observándonos, evaluándonos y comparándonos, más fácil es detectar defectos en los que no habíamos reparado.</p>
<p>Las <a href="https://psicologiasanchinarro.com/identidad-digital/">redes sociales</a> amplifican este fenómeno porque convierten la comparación en una actividad continua. Esta comparación se nutre de algo particularmente perverso: no utiliza personas reales, sino versiones filtradas, seleccionadas y optimizadas. No competimos con la vecina del quinto, sino con madurita de cincuenta y siete años que aparenta treinta y dos, desayuna kéfir proteico y dedica cuarenta minutos diarios a desbloquear la fascia profunda.</p>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<h3>El marchamo del lenguaje médico</h3>

		</div>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Todo ello se reviste de un<a href="https://psicologiasanchinarro.com/poder-del-lenguaje/"> lenguaje</a> médico o pseudoterapéutico. No basta con vender belleza. Se vende bienestar, equilibrio hormonal, inflamación invisible, activación metabólica o salud integral. El vocabulario científico aporta legitimidad y convierte cualquier inseguridad estética en un supuesto problema técnico susceptible de intervención urgente.</p>
<p>Dicho esto, no caigamos en la fantasía nostálgica de que antes vivíamos felices con nuestros cuerpos y las redes sociales nos han estropeados la existencia. La presión estética nos acompaña desde que el mundo es mundo, en particular a las <a href="https://psicologiasanchinarro.com/el-tdah-en-mujeres-adultas/">mujeres</a>. Lo novedoso es la intensidad, la frecuencia y la personalización del mensaje. Nunca habíamos convivido con un sistema capaz de recordarnos continuamente todo aquello que debemos corregir para sentirnos bien.</p>
<p>Esta historia entraña otro detalle curioso. Muchas personas terminan sintiéndose <a href="https://psicologiasanchinarro.com/del-enfado-a-la-culpa/">culpables</a> de no invertir suficiente tiempo, dinero o energía en mejorarse, algo así como  si se abandonasen moralmente. El autocuidado empieza a confundirse con un trabajo a jornada completa.</p>
<p>A veces sospecho que gran parte del agotamiento contemporáneo nace precisamente de esa vigilancia permanente de uno mismo. No basta con trabajar, dormir mal, llegar a fin de mes y sobrevivir a la actualidad política. También hay que optimizar glúteos, postura, microbiota, cortisol y expresión facial.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner "><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<blockquote><p>
En fin: que de no ser por las redes sociales muchas personas jamás habrían descubierto la enorme cantidad de defectos que necesitan corregir con urgencia. Y es una pena, porque con tanto problema artificial corremos el riesgo de olvidar lo que es el auténtico <a href="https://psicologiasanchinarro.com/introspeccion/">autocuidado</a>.
</p></blockquote>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://psicologiasanchinarro.com/remedios-milagrosos/">«Operación verano» a la vista</a> se publicó primero en <a href="https://psicologiasanchinarro.com">Psicología BlaBla</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://psicologiasanchinarro.com/remedios-milagrosos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
